viernes, 15 de junio de 2012


¿Y que me vienen a hablar a mí de Justicia?
Que te tenés que cuidar, que hay que valorar lo que tenés, que tenés que hacer las cosas bien, ayudar al otro, comer verduras y hacer ejercicio.  Que tenés que ir al médico, respetar a los mayores, estudiar, trabajar y formar una familia. Plantar un árbol, leer un libro y tener un hijo.
Que todo lo que das vuelve, que si hacés las cosas “como se debe” vas a tener tu recompensa, que hay que hacer el bien sin mirar a quién. 
 A mí no me vengan con eso, no me jodan.
Por que si sos buena persona se aprovechan de vos. Si hacés las cosas bien, en orden y sin cagar a nadie te terminás dando cuenta que tu camino fue más largo, complicado y hay que ver si terminás llegando a donde querías.
Que si todo lo que das vuelve, y estás convencido de eso, el día que no te respondan como vos lo hiciste en su momento, como vos lo harías o como esperás que lo haga el otro, te vas a sentir mal.
Que si tu vida es un bardo, llena de vicios, excesos y quilombos, te vas a morir pronto.
Pero si tenés una familia, una vida saludable y sos una persona querida y admirable, o te mata “la naturaleza” o te mata algún boludo.

Y entonces están los que te dicen que no es justo, que no se lo merecía, te hablan de la integridad que tenía, de lo mucho que lo admiraban.
Y los que creen en Dios, que dicen? Y si existe uno, dónde está? Y que puta explicación hay para estas cosas?

¿Y entonces? No lo sé…
Por lo pronto, uno nunca se acostumbra a que pasen estas cosas. Generalmente te puede pegar más o menos, te podés sentir mal, replantearte muchas cosas, pero salvo una rara excepción ese estado dura un poco, reflexionás y seguís como siempre.
Te tiene que pegar muy adentro, dejarte un vacío importante y entonces cada vez que lo sientas vas a recordar porque fue, que te hizo sentir y como querés continuar.
Porque nada ni nadie, nunca te va a poder asegurar nada, la vida es una incertidumbre constante y constantemente vas a tener que jugartela, asumir riesgos y esperar que las cosas salgan más o menos como te gustaría. El factor suerte, juega, juega de 10 distribuye los destinos de la bocha, elije por donde se va, por que lado viene el juego. Y lo que vos hagas, como te manejes, va a ser como el resto del equipo, influirá pero la bocha la lleva siempre el 10 y es quién termina decidiendo.
Podrás quedarte tranquilo en saber que hiciste lo mejor que pudiste, saber que no reprimiste nada y que no hay reproches válidos para con vos mismo.
Soy de los que piensa que es más meritorio el cómo que el resultado. Aunque a veces patine, me rompa soberanamente las bolas que haciendo las cosas bien cueste más o no se llegue.

Sólo sé que de injusticias está lleno, de cosas sin sentido aún más. Y que ni yo, ni nadie va a poder cambiarlo, y sólo resta tratar de llevarla lo mejor posible. Pero como dirían por ahí, sabemos que la vida es dura, pero la amargura no es la solución. Salute!

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