Un amigo me dijo en un momento duro: "el hombre se hace hombre por sus decisiones".
Y hoy me estoy haciendo hombre entonces.
Tengo miedo, inseguridades. Pero también creo que es una linda chance de serme fiel a mi mismo.
Hoy creo que es lo mejor, y me la juego como lo hice siempre. Quizás sea la necesidad de tener nuevos desafíos, de probarme nuevamente. Me tengo fé.
Atrás dejo una historia linda, exigente pero que dió sus frutos. Hoy elijo otra cosa, pero soy consciente que arriesgo mucho. Dejo de compartir el día a día con personas que me hicieron saber que no fue en vano haberlas conocido.
Otra vez tomo carrera y me adentro en lo desconocido, cagazo a cuestas y con algunas ilusiones, ganas de que sea una decisión correcta.
Un tiempo de tranquilidad, de centrarme en mis prioridades, de disfrutar un poco para después lograr volver con todo, objetivo claro y tratando de llegar. Cueste lo que cueste.
Ojalá en unos meses vea esto y piense que fue lo mejor.
Y si así no fuera, aceptar la pálida y seguir adelante, frente en alto y los mismos huevos de siempre.
Pase lo que pase, a jugar se ha dicho.