sábado, 21 de abril de 2012

Y soy impulsivo. Y soy un salame. Y no sé decir las cosas bien. Y no sé elegir bien los momentos. Y no tengo filtro. Y no sé ubicarme. Y tengo miles de defectos, cosas por corregir.
Pero si hay algo que nunca nadie me va a poder reprochar es que la careteo. Que me quedo con cosas por decir, que no le voy de frente a la gente que quiero.
Y me equivoco. Y me doy la cabeza contra la pared. Y patino. Y entiendo, y trato de aceptar, y banco, y me pongo en el lugar del otro. Y tengo los huevos llenos.
Hasta que punto hay que entender, aceptar, validar, bancar, acompañar, cerrar los ojos y fumartela?
Cuándo va a llegar el momento que me pueda permitir que otro tenga que entenderme? Que otro se banque mis berrinches, me acompañe en mis locuras?
Está mal querer un poquito a cambio? No hago las cosas para recibir lo mismo de la otra persona, nadie es igual y no puede dar lo mismo que uno. Pero está mal pretender aunque sea un poquito? No pido mucho, no me parece mucho.
No quiero más esto, no me quiero sentir así. No lo necesito, no me hace bien.
Quiero tener 20 años, hacer pavadas, tener que justificarme, quiero ser más común. Quiero.
Quiero rodearme de gente que me haga bajar, entender que me pongo en lugares donde no me corresponde, exijo lo que nadie quiere dar, busco respuestas que no existen.
Me quiero ir, me quiero dormir. Me quiero?

BASTA POR HOY.

Fede.
Abril 2012
Quinta.

jueves, 19 de abril de 2012

Un día tenés 20 años y estás planeando lo que vas a ser algún día. Y entonces, de repente, sin que te des cuenta, ese algún día es hoy. Y después, algún día es ayer. Y esta es tu vida.
Pasamos mucho tiempo queriendo, buscando, deseando. La ambición es buena. Pero perseguir las cosas con integridad es mejor todavía, vale mucho.
Si tuvieras un amigo que supieras que no volverías a ver, ¿Qué le dirías? Si pudieras hacer una última cosa por alguien a quién queres, ¿Qué harías? Decilo. Hacelo. No esperes. Nada dura para siempre.
Pedí un deseo y ponelo en tu corazón. Cualquier cosa que quieras, todo lo que quieras. ¿Lo tenés?
Ahora confiá en que se puede hacer realidad. Nunca se sabe de donde puede venir el próximo milagro. El próximo recuerdo. La próxima sonrisa. El próximo deseo hecho realidad.
Pero si crees que está doblando la esquina, abrí tu mente y tu corazón a esa posibilidad, a la certeza de que con esfuerzo podrías conseguir lo que estabas deseando. El mundo está lleno de magia. Sólo tenés que creer en ella.
Entonces pedí tu deseo.
¿Lo tenés?
Bien.
Ahora creé en él. Esforzate, perseguilo, soñá, luchá.
Con todo tu corazón.

(gracias por tanto)

Fede.
Abril 2012
4ta.

lunes, 9 de abril de 2012

La noche anterior no me acuerdo que, pero soñe con ella. Me levante y salí de casa. Como si nada, me ví vestido con una remera que me había regalado ella. Como si todo se fuera alineando con lo que luego pasaría, en el auto sonaba el CD doble también llegado a mi de sus manos. Unas horas después, suena un mensaje. Es ella, queriendo despojarse de las ultimas cosas mías que tenía en su poder. Me escribía de lejos, ella estaba lejos.
Últimamente la sentía más distante, más dura. Independiente, rebelde. Pero no.
La vi sentada, esperándome en la esquina de Nazca y Belaustegui. Afuera harían unos 20º, pero hacía frío.
Volvió a tener esa pinta de nena, de nena frágil. Como si fuera de cristal, y al primer golpecito se fuera a romper. Tan desprotegida, tan simple, ingenua... tanto que daba ternura. Ganas de protegerla.
Me sentí mal por haberme ido. Por un segundo pensé que toda esa fragilidad, ignorancia e ingenuidad eran mi complemento perfecto. Eso que era casi la contraposición de mi realidad, tan distinto. Un cable a tierra, una forma de calmarme, de toparme con otra realidad.
Sentí ganas de bajar, de abrazarla, mirarla, darle un beso.. De haber hecho las cosas diferentes, de que hubiera funcionado, de no tener la certeza de que pude haber hecho más y mejor y que no lo hice. Desaparecer. No de su vida, sino de la mía. Meterle un pause, aparecer en algún lugar tranquilo, que se frene el mundo. Estar ahí unos días, unas semanas, unos meses.
Y después, que importa?

No bajé, no le dí un beso. Me sentí raro. Hablamos una hora. De repente ganas de irme, ganas de quedarme, ganas de llorar, de reirme, de abrazarla. De repente no estábamos más en esa esquina. Nos perdimos, durante 2 horas. Y al encontrarnos, habiéndonos permitido el naufragio, las cosas volvieron a estar como antes. Aunque no podría decir que volvieron a la normalidad, porque después de todo... ¿Qué es la normalidad?
Nos despedimos, promesa de volver a hablar de por medio.

Estoy convencido que fue la mejor decisión. No obstante, ¿Quién me saca este gusto amargo? Nadie, al menos por ahora.


domingo, 8 de abril de 2012

Y hoy, ahora me siento...tranquilo. ¿Cómo sentirse tranquilo después de lo que pudo haber sido mandarte una cagada, repetir un error o fabricarte nuevos viejos problemas a futuro? Andá a saber...
Otra de las cosas que me pasan y no puedo explicar. No es amor, no es alegría, es estar tranquilo.
Es pensar que si me mandé una cagada, ya está. Después de todo es su momento lo quise, tuve ganas y no lo reprimí.
Es convencerme que si repetí un error, no voy a ser el primer ni único nabo que tropieza dos veces con lo mismo. Ni la primer o única vez que me mande dos cagadas iguales y no aprenda.
Y saber que si es un nuevo viejo problema a futuro, más adelante veré si tenía razón o no, y lidiaré con ello.

No me quiero poner a analizar más que esto que son sensaciones encontradas. Ni a leer las cosas anteriores que escribí. Hoy me siento así, pienso esto. Varío de ánimos, de pensamientos, miradas y posturas.
Esto es lo que hay. Si me gusta, bien. Y sino llevarlo y amoldarlo hasta que me sienta cómodo.
Buenas noches Fede.


Fede
Abril 2012
2da.

sábado, 7 de abril de 2012

Dicen que a partir de la adolescencia se empieza a formar la persona que uno va a ser el resto de su vida.
Es parte del crecimiento. Y estoy creciendo... y estoy creciendo pero no me encuentro.
Bah, en realidad si. Me encuentro pero no como me gustaría encontrarme.
¿Qué pasa con las cosas que pienso que llevo como estandarte? ¿Soy un hipócrita si doy consejos que yo no cumplo? Y si tanto me lleno la boca con esas cosas, y tan convencido estoy que deberían ser de tal modo...¿Por qué no las hago así?

Siempre diciendo "hay que pensar menos, empezar a sentir  a dejarse llevar por eso. Hay que aceptarse en todo concepto, permitir equivocarse". OK
Y hoy me doy cuenta que esas cosas no las hago. Me encuentro perdido, así de rebuscado y contradictorio como suena. Pienso más de lo que puedo, más de lo que quiero, más de lo que me gustaría y más... Lo que siento me lo guardo, me encierro, me atrinchero contra no sé que. 
Me enojo conmigo, me da bronca no sentirme el mismo que hace un tiempo atrás.
Las noches sin ninguna obligación (como verte obligado a dormir porque estás cansado y al otro día de nuevo la rutina), ni con planes hechos, se me complican bastante. Veo todo negro, me las doy de filosofo medio cursi, medio emo, empelotudizado al extremo. Entiendo que siempre me quedo con las cosas malas, emperrado, queriendo entenderlas y solucionarlas. Total si lo bueno está bien, ¿Para qué preocuparme?
Y leo lo que escribo y me digo que soy un salame.
Y bueno, será cuestión de poder plasmar un poco en este papel cibernético un poco de mis cosas (espero poner cosas lindas también, que por cierto las hay y muchas). Fijarme si puedo ponerle un poquito de luz a lo que no entiendo.



"Quiere entender para seguir..."

Fede.
Abril 2012
1era.

Intro a mi mismo.

Bueno, acá estoy al fin. Años deseando tener un lugar donde poder vomitar todos mis pensamientos, escupirlos en algún lugar donde pueda sentirme liberado para hacerlo. Para hacerlo para mí, para ayudarme a entenderme, a aceptarme, a encontrarme. Y cuando digo que es para mí, es así, lo necesito.